El transporte público salvadoreño atraviesa un momento complicado. Representantes de la Mesa Nacional de Transporte (MNT) aseguran que algunos empresarios han comenzado a entregar sus permisos de línea al Gobierno porque sus ingresos ya no alcanzan para mantener las unidades en circulación.

Según la gremial, entre las principales razones están el aumento del precio del diésel, la competencia del transporte no autorizado y los atrasos en el pago de la compensación económica.

Lucio Vásquez, secretario de la MNT, explicó que algunos transportistas han llegado al punto de no generar durante el día lo suficiente para cubrir el combustible. Ante esa situación, algunos estarían optando por devolver formalmente al Viceministerio de Transporte (VMT) la autorización que les permite operar una determinada ruta.

¿Y qué pasa con los usuarios?

Ese es uno de los principales puntos de preocupación. Si una ruta deja de operar, el Gobierno tendría que buscar una alternativa para garantizar el servicio en las zonas afectadas.

La MNT también advierte sobre una reducción progresiva del número de buses y microbuses. Vásquez señaló que 987 unidades deberían ser renovadas durante este año, equivalentes al 10.4 % de un parque de transporte colectivo de 9,473 unidades.

Además, citando datos del Observatorio Nacional de Seguridad Vial, afirmó que desde 2021 se han perdido 1,057 unidades de transporte colectivo a escala nacional.

Para los empresarios del sector, el problema ya no sería únicamente renovar los buses: el reto inmediato es conseguir que la operación diaria vuelva a ser sostenible.