La magnitud del desastre en Nepal sigue creciendo. Las autoridades elevaron a 1,924 el número de personas desaparecidas tras la violenta inundación y deslave que golpeó la frontera con China. Hasta ahora, al menos 584 personas han muerto entre Nepal y Tíbet.

Entre quienes todavía no han sido localizados hay trabajadores de centrales hidroeléctricas, miembros de cuerpos de seguridad, personal aduanero, habitantes de la zona y cientos de turistas. En la lista figuran viajeros de países como India, Estados Unidos, Ucrania, Malasia, Australia y Reino Unido.

La emergencia comenzó después del colapso de una zona glaciar en el Himalaya, que liberó una enorme masa de agua, hielo, lodo y sedimentos. La corriente arrasó viviendas, puentes y vehículos, dejando comunidades prácticamente sepultadas.

Y el peligro todavía no desaparece. El desastre formó acumulaciones de agua contenidas por lodo y escombros, aumentando el temor a nuevas inundaciones. Una de ellas obligó incluso a suspender temporalmente las labores de búsqueda mientras los equipos de rescate se ponían a salvo.

Miles de rescatistas continúan trabajando en una zona complicada y de difícil acceso, mientras familias de Nepal y de distintos países esperan noticias de quienes aún permanecen desaparecidos.