El Salvador sigue ganando terreno como uno de los destinos más atractivos de la región. Durante el primer semestre de 2026, el país recibió 2.5 millones de visitantes internacionales, una cifra que confirma el creciente interés por sus playas, volcanes, pueblos, gastronomía, cultura y nuevos espacios turísticos.
Según datos del Ministerio de Turismo, este movimiento representa un crecimiento del 28 % en comparación con el mismo periodo de 2025 y un impresionante 103 % frente a 2019, antes del gran impulso que ha tenido el país en promoción, conectividad y eventos internacionales.
La mayoría de visitantes llegó desde países cercanos y mercados clave: Guatemala aportó el 42 %, con 1.1 millones de visitantes; Estados Unidos el 26 %, con 653,000; Honduras el 19 %, con 464,000; y el resto del mundo representó el 13 %, con 315,000 visitantes.
La ministra de Turismo, Morena Valdez, destacó que El Salvador ya superó la mitad de la meta proyectada para 2026, que es alcanzar 4.2 millones de visitantes internacionales. También señaló que la estadía promedio ronda entre dos y tres semanas, con una entrada mayoritaria por vía terrestre, que representa el 65 %, mientras que el 35 % ingresa por vía aérea.
Entre los destinos que más están atrayendo miradas aparecen Surf City 1, Surf City 2, el Centro Histórico de San Salvador, la Ruta de Las Flores, así como playas de occidente como Costa Azul y Barra de Santiago, que se han convertido en puntos favoritos para turistas extranjeros.
El Centro Histórico también se mantiene como una parada casi obligada para quienes visitan el país. De acuerdo con Valdez, turistas de Centroamérica, Sudamérica y Europa buscan conocer de cerca la transformación que ha tenido esta zona de San Salvador.
El dinamismo turístico también se refleja en los sitios nacionales: 4.7 millones de salvadoreños y extranjeros han visitado espacios turísticos, culturales y áreas naturales públicas.
Más allá de las cifras, el crecimiento del turismo está moviendo una cadena económica importante: hoteles, restaurantes, operadores turísticos, artesanos, comercios y miles de emprendedores que dependen directa o indirectamente de la llegada de visitantes.
Con este ritmo durante los primeros seis meses del año, El Salvador se perfila para cerrar 2026 con uno de sus mejores resultados turísticos, consolidando al sector como una de las grandes apuestas para la economía y la proyección internacional del país.






