El terremoto que sacudió Colombia el pasado 10 de agosto dejó una situación especialmente complicada en el Chocó, una de las zonas con mayores niveles de pobreza del país y donde muchas comunidades viven dispersas y dependen de ríos y canales para movilizarse.
Según Naciones Unidas, el desastre afectó precisamente a poblaciones con menos recursos y capacidad para recuperarse rápidamente. En el Chocó ya se contabilizan más de 13,100 personas afectadas, mientras que el Valle del Cauca supera las 36,000.
El balance nacional sigue siendo fuerte: 265 fallecidos, 3,500 heridos, cerca de 500 desaparecidos y más de 25,000 familias damnificadas. Además, unas 1,600 viviendas colapsaron y más de 4,000 presentan daños.

La ONU ya desplegó equipos en distintas zonas y trabaja junto al Gobierno colombiano para identificar dónde se necesita más apoyo. Entre las prioridades están alimentación, agua potable, saneamiento y hospitales de campaña.
El Programa Mundial de Alimentos también busca reunir 23 millones de dólares para asistir a unas 100,000 personas durante los próximos tres meses. Para los organismos humanitarios, el mayor reto será llegar rápidamente a las comunidades rurales más aisladas, donde el acceso puede complicar la distribución de ayuda.

