La pelea por el futuro de la FIFA se puso todavía más interesante: Donald Trump decidió meterse y salir públicamente en defensa de Gianni Infantino, justo cuando el presidente del organismo enfrenta uno de sus momentos más complicados.

Todo explotó después de un polémico proyecto que buscaba abrir parte del negocio comercial de la FIFA a inversionistas privados. La iniciativa terminó siendo abandonada, pero dejó molestia entre varias de las confederaciones más poderosas del fútbol mundial.

UEFA, Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) han elevado la presión sobre Infantino y reclaman cambios en la conducción de la FIFA. En una carta conjunta hablaron de recuperar la confianza, fortalecer la transparencia y poner los intereses del fútbol por encima de los individuales.

Y ahí apareció Trump

El presidente estadounidense calificó a Infantino como “formidable” y aseguró que la FIFA cometería un “terrible error” si pensara en reemplazarlo. La cercanía entre ambos no es nueva y se hizo especialmente visible durante el Mundial de 2026.

Pero Infantino tampoco está solo. África y Sudamérica continúan siendo dos de sus principales bases de apoyo, mientras que dentro de Concacaf tampoco parece existir unanimidad: México se ha desmarcado de las críticas y ha expresado respaldo al dirigente.

Ahora viene la verdadera batalla: Infantino buscará mantenerse al frente de la FIFA en las próximas elecciones y necesita el respaldo de la mayoría de las 211 federaciones miembro.

Con tres confederaciones presionando por cambios, otros bloques respaldándolo y Trump entrando públicamente en escena, la pelea por el poder en el fútbol mundial apenas comienza.