El plan de la FIFA para permitir la entrada de inversionistas privados en parte del negocio de la Copa Mundial ya provocó una fuerte reacción. Concacaf aseguró que no fue consultada y cuestionó que una propuesta de este tamaño se conociera primero por reportes de prensa y un comunicado público.
La iniciativa impulsada por Gianni Infantino contempla crear FIFA Forward Enterprise, una empresa valorada en aproximadamente 20 mil millones de dólares. Esta administraría áreas como los derechos de transmisión, patrocinios, venta de boletos, licencias y productos oficiales de las competiciones de la FIFA.
Aunque la FIFA conservaría el control mayoritario, podría vender hasta el 20 % de la empresa a inversionistas externos y recaudar cerca de 4,200 millones de dólares. El organismo asegura que los nuevos socios no tendrían poder sobre decisiones deportivas, calendarios o formatos de los torneos.
La principal crítica de Concacaf no se centra únicamente en el dinero, sino en la falta de diálogo y transparencia. La confederación considera que una decisión capaz de cambiar el futuro económico del fútbol mundial debía discutirse antes con las federaciones y organismos regionales.
Concacaf no está sola. UEFA, la Confederación Asiática de Fútbol y la Federación Inglesa también expresaron su preocupación. En conjunto, Concacaf, UEFA y AFC representan a 143 de las 211 federaciones afiliadas a la FIFA.
El proyecto todavía necesita el respaldo de la mayoría de las federaciones nacionales y la aprobación del Consejo de la FIFA. Las asociaciones tendrán hasta el 19 de septiembre de 2026 para comunicar su postura sobre una propuesta que ya abrió un intenso debate: ¿hasta dónde debe llegar la inversión privada en el negocio más grande del fútbol?

