Estados Unidos se prepara para mover nuevamente las piezas del comercio internacional. El Gobierno de Donald Trump analiza imponer nuevos aranceles a productos procedentes de unos 60 países investigados por posibles fallas en sus controles contra mercancías elaboradas mediante trabajo forzoso.
Jamieson Greer, representante estadounidense de Comercio, adelantó que las novedades podrían conocerse en los próximos días. Las investigaciones buscan determinar qué países permiten o no combaten de forma efectiva la entrada al mercado de productos relacionados con este tipo de prácticas.
Las nuevas tarifas podrían afectar incluso a importantes socios comerciales de Estados Unidos. Sin embargo, todavía no se ha detallado qué países, productos o porcentajes quedarían incluidos, ni la fecha exacta en que entrarían en vigor.
La medida también aparece en medio de cambios en la política arancelaria estadounidense, luego de que la Corte Suprema invalidara recargos establecidos anteriormente y el Gobierno aplicara temporalmente un impuesto general del 10 %.
A este escenario se suma Canadá. Trump anunció un arancel adicional del 50 % para la mayoría de los productos canadienses, aunque dejó fuera sectores como energía, potasa, minerales críticos y pescado.
Con estas decisiones, Estados Unidos vuelve a colocar los aranceles en el centro de su estrategia económica, mientras crece la expectativa por conocer cuáles serán los países y productos finalmente afectados.





