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Un crucero turístico dirigido a viajeros LGBTI+ quedó en el centro de la polémica luego de que Turquía habría prohibido su ingreso a aguas territoriales. El barco, operado por Atlantis, transporta a unos 2,700 pasajeros y tenía previstas dos escalas en territorio turco como parte de una ruta entre Atenas y Venecia.

Aunque el Gobierno turco no se ha pronunciado oficialmente, medios cercanos al oficialismo aseguraron que las paradas fueron canceladas tras una serie de peticiones ciudadanas y protestas en redes sociales contra el arribo del crucero.

La controversia creció todavía más por el cierre del Club TekYön, considerado el bar gay más antiguo de Estambul. Las autoridades justificaron la clausura por supuestas irregularidades, pero no dieron mayores detalles. Sus propietarios negaron tener relación directa con Atlantis y afirmaron que únicamente planeaban invitar a los pasajeros a una fiesta.

Organizaciones defensoras de derechos LGBTI+ denunciaron que el caso refleja un ambiente cada vez más restrictivo para la comunidad en Turquía. Kaos GL señaló que las medidas ya no se limitan a prohibir marchas del Orgullo, sino que ahora también alcanzan espacios privados, negocios, entretenimiento y turismo internacional.

En la última semana, Turquía detuvo a 50 personas por participar o presuntamente planear asistir a actividades del Orgullo LGBTI+, prohibidas en Estambul desde 2015.