Estados Unidos ordenó detener temporalmente la mayoría de los controles migratorios de ICE en carretera, luego de que un ciudadano mexicano y uno colombiano murieran por disparos de agentes mientras conducían sus vehículos.
La medida fue tomada por el Departamento de Seguridad Nacional y, según las autoridades, se trataría de una pausa corta. Sin embargo, los dos casos han provocado protestas y fuertes cuestionamientos sobre la manera en que ICE realiza sus operativos.
Una de las víctimas fue Johan Sebastián Durán Guerrero, un colombiano de 26 años que trabajaba como repartidor y vivía con su esposa y su hija de tres años. Murió en Maine después de que agentes intentaran detenerlo cuando se encontraba dentro de su automóvil.
Días antes, el mexicano Lorenzo Salgado Araujo, de 52 años, murió en Houston mientras se dirigía al trabajo. En ambos casos, las autoridades aseguraron que los conductores intentaron escapar, pero testigos y organizaciones defensoras de migrantes han puesto en duda esa versión.
Las muertes ya generaron manifestaciones frente a centros de detención y aumentaron la presión para que se investigue la actuación de los agentes involucrados.





